4 de noviembre de 2012

El Chantaje Emocional y el Trastorno de Personalidad Límite.

¿Las personas con TLP son manipuladoras?

¿Es manipulación o desesperación?
Lidiar con un paciente Borderline es equivalente a estar en una montaña rusa emocional con un sinfín de ciclos de drama y caos, de tormentas y tensiones. Los familiares son presas de los estados emocionales de su paciente con TLP, que puede cambiar de normal a deprimido, de alegre a irritable y de evidentemente tranquilo a estar lleno de furia y ansiedad en un breve instante y frecuentemente de tal manera que sus familiares no lo pueden anticipar o entender.
A través del tiempo, los familiares y allegados experimentan una continua frustración como resultado de los estados de ánimo erráticos de su paciente y de sus insaciables demandas de seguridad y de confianza. Eventualmente, la frustración de los familiares puede convertirse en ira e incluso en un rechazo al que el TLP le tiene miedo pero que ayuda a crear.
Sentirse manipulados y engañados es casi una reacción universal de aquéllos que lidian con un Borderline. Creen que son controlados o que se aprovechan de ellos mediante amenazas, furias, situaciones sin salida, dejándoles de hablar y con otros métodos que consideran injustos. Desde el punto de vista del TLP, es posible que actúe de manera impulsiva debido al miedo, a la soledad, a la desesperación y a la desesperanza en lugar de tener una intención cruel o maliciosa. Sin embargo, a pesar de que el Borderline no pretenda manipular o enfrascarse en actos intencionales engañosos destinados a controlar o influenciar el comportamiento de los demás, el resultado neto y el alto impacto negativo sobre las personas cercanas a ellos es el mismo.
El punto de vista de los familiares.
La Psicóloga Susan Forward en su libro: “El Chantaje Emocional” publicado en 1997, definió al chantaje emocional como una amenaza directa o indirecta por una persona para castigar a otra persona en caso de que no haga lo que la primera persona quiere. “En el corazón del chantajista emocional existe una amenaza básica, que se puede expresar de muchas formas diferentes: Si no te comportas de la manera que quiero, vas a sufrir”.
La Dra. Forward explica que las personas que usan esta técnica, que es ampliamente utilizada por todo tipo de personas, no sólo los TLP, enmascaran hábilmente la presión que están ejerciendo sobre las personas y a menudo la experimentan de tal manera que los hacen dudar de su percepción de lo que está pasando.
Casi universalmente, los familiares dicen que se sienten manipulados por los TLP en sus vidas. Si los familiares no hacen lo que el TLP quiere que hagan puede amenazar con romper la relación, llamar a la policía, o incluso suicidarse.
El punto de vista del TLP.
Los términos “manipulación” y “chantaje emocional” implican algún tipo de intención prevista y engañosa. Si bien esto puede ser cierto para algunas personas, los Borderline que parecen ser manipuladores, suelen actuar impulsivamente por miedo, soledad, desesperación, desesperanza y sobre todo, sin malicia.
La Dra. Marsha Linehan señala que las personas con TLP sí influyen en los demás, ya sea a través de la amenaza de un inminente suicidio o expresando un intenso dolor y agonía. Pero esto, por sí solo, no significa manipulación. De lo contrario, tendríamos que decir que cualquier persona con dolor o en crisis nos están “manipulando” si respondemos a ellos.
Larry J. Siever, psiquiatra del Hospital Monte Sinaí en Nueva York, dice que “aunque las personas con TLP puede parecer manipuladores, no piensan en el comportamiento como tal. Están tratando de satisfacer sus necesidades de la única manera que saben hacerlo. Alguien los tiene que aliviar de su ira, ansiedad, angustia o del sentido de la aniquilación inminente que sufren en el momento. Ellos están tratando de provocar una respuesta que los consuele, que les ayude a sentirse mejor.”
Las personas con TLP, al igual que la mayoría de la gente, tienen diferentes grados de conciencia de que su comportamiento podría ser percibido como manipulador. Es importante que los familiares entiendan las diferencias entre la manipulación y la desesperación. El comportamiento de los Borderline es más acerca de ellos que de las personas. Por ejemplo, puede ser de gran utilidad el ser capaz de ver el comportamiento de automutilación de un TLP como un autocastigo, más que como una manera de “atrapar” a una persona normal en una relación.
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