Te invito a que leas mi "Antología PERSONAL" formada por una recopilación de experiencias propias combinadas con pensamientos filosóficos de autores conocidos y textos informativos entre otras cosas. Esto es un gran comienzo, veámos hasta donde puedo llegar... Rocío Romero Kuhliger.

13 de mayo de 2013

EL VERDADERO AMOR

Un famoso maestro se encontró frente a
un grupo de jóvenes que estaban en
contra del matrimonio.

Los muchachos argumentaban que el
romanticismo constituye el verdadero
sustento de las parejas y que es
preferible acabar con la relación cuando
este se apaga, en lugar de entrar a la
hueca monotonía del matrimonio.

El maestro les dijo que respetaba su
opinión, pero les relató lo siguiente:

"Mis padres vivieron 55 años casados῀
Una mañana mi mamá bajaba las
escaleras para prepararle a papá el
desayuno y sufrió un infarto. Cayó.

Mi padre la alcanzó, la levantó como
pudo y casi a rastras la subió a la
camioneta.

A toda velocidad, rebasando, sin
respetar los altos, condujo hasta el
hospital. Cuando llegó, por desgracia,
ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló,
su mirada estaba perdida.

Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos
reunimos con él.

En un ambiente de dolor y nostalgia
recordamos hermosas anécdotas.

El pidió a mi hermano teólogo que le
dijera donde estaría mamá en ese
momento.

Mi hermano comenzó a hablar de la
vida después de la muerte, conjeturó
cómo y donde estaría ella.

Mi padre escuchaba con gran
atención.
De pronto pidió: "llévenme al
cementerio".

Papá -respondimos-, ¡Son las 11 de la
noche, no podemos ir al cementerio
ahora!. Alzó la voz y con una mirada
vidriosa dijo:

"No discutan conmigo por favor, no
discutan con el hombre que acaba de
perder a la que fue su esposa por 55
años".

Se produjo un momento de respetuoso
silencio. No discutimos más.

Fuimos al cementerio, pedimos permiso al
velador, con una linterna llegamos a la
lápida.

Mi padre la acarició, lloró y nos dijo a sus
hijos que veíamos la escena conmovidos:
᾿ Fueron 55 buenos años... saben῀

᾿ Nadie puede hablar del amor verdadero,
si no tiene idea de lo que es compartir la
vida con una mujer así῀ .

Hizo una pausa y se limpió la cara.
"Ella y yo estuvimos juntos en aquella
crisis por cambio de empleo, hicimos el
equipaje cuando vendimos la casa y nos
mudamos de ciudad, compartimos la
alegría de ver a nuestros hijos terminar
sus carreras, lloramos uno al lado del
otro la partida de seres queridos,
oramos juntos en la sala de espera de
algunos hospitales, nos apoyamos en el
dolor, nos abrazamos en cada Navidad,
y perdonamos nuestros errores...

Hijos, ahora se ha ido y estoy contento,
¿Saben por qué?, porque se fue antes que
yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor
de enterrarme, de quedarse sola después
de mi partida. Seré yo quien pase por eso,
y le doy gracias a Dios.
La amo tanto que no me hubiera gustado
que sufriera... "Cuando mi padre terminó
de hablar, mis hermanos y yo teníamos el
rostro empapado de lágrimas.

Lo abrazamos y él nos consoló: "Todo
está bien hijos, podemos irnos a casa;
ha sido un buen día".

Esa noche entendí
lo que es el
verdadero amor.

Dista mucho del romanticismo, no tiene
que ver demasiado con el erotismo,
más bien se vincula al trabajo y al
cuidado que se profesan dos personas
realmente comprometidas.
Cuando el maestro terminó de hablar, los
jóvenes universitarios no pudieron
debatirle, ese tipo de amor era algo que
no conocían.

Reflexión:
Para saber el valor de un semestre:
Pregúntale a un estudiante que reprobó
el examen final.
Para saber el valor de un mes:

Pregúntale a una madre que ha dado a luz
prematuramente.

Para saber el valor de una semana:
Pregúntale a un editor de la revista semanal.

Para saber el valor de una hora:
Pregúntale a los amantes que esperan para
verse.

Para saber el valor de un minuto:
Pregúntale a la persona que perdió el tren,
el autobús o el avión.

Para saber el valor de un segundo:
Pregúntale a quien haya sobrevivido de un
accidente.

Para saber el valor de una milésima de
segundo:

Pregúntale al atleta que ganó una medalla
de plata en las Olimpiadas.
El tiempo no espera a nadie. Atesora cada
momento que tienes.
Lo atesorarás mucho más si lo compartes
con alguien especial.
El origen de esta carta es incierto, pero da
alegría y suerte a quien la pase a aquellos
que aprecia.

Importancia de la estrategia


Un hombre, ya de edad, vivía
  Minnesota, USA.
Quería dar vuelta a la tierra del
jardín para plantar flores, pero
era un trabajo pesado para su
edad.

Su único hijo, que
normalmente le ayudaba en este
trabajo, estaba en la cárcel.

El anciano escribió la siguiente
carta al hijo, contando su
dificultad:

"Querido hijo, estoy triste porque
este año no podré plantar el jardín.
Odio no poder hacerlo, porque tu
madre adoraba las flores, y éste es el
momento propio para ello.

Soy demasiado viejo para cavar la
tierra. Si estuvieras aquí, no habría
problema, pero sé que no me puedes
ayudar estando preso, como estás.
Con amor, tu padre."

Poco después el padre recibió el
siguiente telegrama:

“POR AMOR DE DIOS,
PAPÁ, NO CAVES EL
JARDÍN...

FUE AHÍ DONDE ENTERRÉ
LOS CADÁVERES!”

A las cuatro da mañana del día
siguiente, una docena de agentes
del FBI y de policías
aparecieron y excavaron todo el
jardín, sin encontrar ningún
cuerpo.

Confuso, el anciano escribió una
carta al hijo contando lo
sucedido.

Ésta fue la respuesta:

“AHORA PUEDES PLANTAR
EL JARDÍN, PAPÁ. ERA LO
MÁXIMO QUE PODÍA
HACER, EN ESTE
MOMENTO” !

LA ESTRATEGIA LO ES
TODO PARA UN BUEN
GESTOR... Y PARA
PROFESIONALES
COMPETENTES.

"Tener problemas es
inevitable... ser derrotado
por ellos, es opcional".

¡Piensa en esto!

Reglas de etiqueta

1. Ten presente que estás tratando con personas reales. Trata a tus pares como si estuvieran frente a ti. Es común que las personas se aprovechen del relativo anonimato y distancia para enviar comentarios ofensivos en Internet. Tenga presente que quien conozca en este sitio podría llegar a ser su abogado, cliente, colaborador o amigo en el futuro cercano.

2. Adopta una conducta en línea tal y como lo harías en la vida real. El hecho de no ver cara a cara a la otra persona con quien te comunicas, no otorga el permiso para faltar el respeto. Es importante comportarse en la red tal y como lo harías personalmente. Escribir solo con MAYUSUCULAS equivale a GRITAR, y no se considera correcto; además, dificulta la lectura. También resulta importante cuidar la ortografía. No abuses del "copy & paste"; cuando se copian textos de internet existe peligro de que traigan "código malicioso" es por ello que es preferible teclear las respuestas texto puro ya que de lo contrario tu publicación podría aparecer con errores o sencillamente no aparecer.

3. Respeta sitio dónde estás en el ciberespacio. Existen comunidades serias de cibernautas, existen otras comunidades más informales y que se prestan a bromas y dimes y diretes. Conoce siempre en qué zona te encuentras y adáptate al estilo de dicha comunidad. Coloca cada intervención en el espacio adecuado:

• FORO : Es para resolver consultas en un ambiente formal.

• CAFETEANDO: Es para comentarios y noticias de actualidad en un ambiente informal

• VOX POPULI: Es para publicar artículos de estilo editorial.


4. Respeta el tiempo de los demás. Debemos estar conscientes que cuando alguien más se integra a una comunidad no siempre es para platicar contigo. Demos oportunidad a los demás de integrarse y luego podemos enviar un saludo para iniciar la interacción. 

5. Provoca una buena impresión cuando estés en línea. Tu nick, en línea preferentemente debe ser agradable a los demás y reflejar tu personalidad. También cuida tu lenguaje y estilo de escritura, ya que esto refleja tu nivel cultural y educación Mucho depende de tu comportamiento la confiabilidad inspires a los demás cibernautas.

6. Comparte conocimiento valioso. Si te gusta participar en comunidades y foros, tienes la oportunidad de compartir información valiosa que sea de utilidad para los demás cibernautas, en comunidades profesionales como MEXICOLEGAL® fundar tus intervenciones y citar las fuentes bibliográficas refleja en mayor grado tu conocimiento y respeto al derecho.

7. Fomenta un ambiente amistoso. Sucede en ocasiones que se crea una conversación que inicia amistosamente, evoluciona a un debate y finalmente continúa en ofensas; puede que sea entretenido al principio cuando existe un debate, pero es el momento para calmar los ánimos y fomentar un ambiente amistoso. El Internet nos hace a veces ser impulsivos y expresarnos sin pensar, pudiendo llegar a ofender sin poder dar marcha atrás. También se presenta este caso en los foros, donde nunca falta el curioso que quiere refutar todo lo que lee y en vez de aportar algo positivo a la comunicación, busca provocar polémica que no lleva a nada. Los irreverentes por lo general terminan en el ostracismo.

8. Respeta la opinión de las otras personas. Bajo el principio de buena fe, se asume que todos los miembros de MEXICOLEGAL® ingresan con finalidades altruistas, y no con afán de crítica o simple notoriedad, que tu actitud no desmienta esa presunción.

9. No abuses de tu poder. Algunos en Internet saben más que otros. Tienen más capacidad o experiencia. No es correcto tratar de humillar al que busca consejo o apoyo. No es bien visto por la comunidad que solo trates de hacer publicidad de tus servicios sin aportar nada, Tu talento gradualmente se verá reflejado en tu propio espacio llamado “mi oficina”. La reputación, y prestigio que logres dentro de la comunidad, depende exclusivamente de tu talento jurídico y respeto de estas reglas de etiqueta para con el resto de los usuarios.

10. Perdona los errores de otras personas. Tal como esperas que sean perdonados los tuyos; Nadie es tan conocedor que nunca cometa errores y quizá algunos cometan errores o hagan demasiadas preguntas. En otros casos, es común que se cometan errores de dedo o de ortografía. Se tolerante. En ocasiones es irrelevante hacer correcciones a los demás, por lo tanto, se paciente y no le des importancia.


Méxicolegal®

11 de mayo de 2013

RECETA DE PASTEL AZTECA

 Ingredientes de la Receta


1/2 Kilo de Tortillas
1 Diente de Ajo
3 Pimientas
1/2 Kilo de Jitomate
1 Clavo de Olor
1 Pisca de Mejorana
100 Grms. de Jamón en Cuadritos
150 Grms. de Queso Adobera ó Oaxaca
1/4 de Crema
2 Chiles Poblanos
Aceite


preparacion.gif (7626 bytes)

Las tortillas se conrtan en cuadritos y se frien en aceite.
Se ponen a cocer los jitomates.
Los chiles se asan, se les quita la piel, las semillas, se desvenan y 
se cortan en rajitas

Después se licuan los jitomates junto con el ajo, pimienta, clavo y
 la mejorana

En un molde refractario se acomodan las tortillas y se vacea el jitomate
 ya licuado y colado.

Se le espolvorea el queso, el jamón, la crema y se adorna con las rajitas
 de chile, por ultimo se mete al horno a 180ºC hasta que se seque

www.lasrecetasdelaabuela.com

Mi mejor amigo....

Mitos comunes sobre el Trastorno de Personalidad Límite. Parte 2 de 2

No existe una enfermedad mental más calumniada y malinterpretada que el TLP.
Debemos abogar para disipar los mitos que han hecho del TLP la “lepra” de las enfermedades psiquiátricas.
No existe una enfermedad mental más calumniada y tan erróneamente malinterpretada que el Trastorno de Personalidad Límite. Hace ya algunos años, cuando los psiquiatras iniciaban su carrera clínica, se les advertía “mantenerse alejados de los pacientes con TLP.” En ese entonces, la enfermedad era reconocida principalmente en las mujeres y llevaba consigo una reputación descaradamente estigmatizante. Sacar este trastorno de la oscuridad debió haber ocurrido desde hace mucho tiempo. Los individuos y las familias que viven con la enfermedad merecen información actualizada y correcta y todos debemos abogar para disipar los mitos que han hecho del Trastorno de Personalidad Límite la “lepra” de las enfermedades psiquiátricas.
Mito 5. El TLP es culpa de unos malos padres.
Muchos profesionales de la salud solían pensar que el TLP era causado por una mala relación de los pacientes con su madre durante la primera infancia. De hecho, hubo una tendencia a lo largo de los campos de la psicología y psiquiatría que culpaba a las madres de muchos problemas experimentados por los niños. Aunque esta falacia de “mala madre” ha sido corregida en muchas áreas de la psicología, aún hoy en día persiste la creencia de que el TLP es causado por el trato abusivo, negligente o por una mala crianza.
De hecho, la mayoría de personas con TLP no tienen un historial de abuso. Lo mismo se aplica a la negligencia. Aunque sabemos que el abandono aumenta el riesgo de TLP y que es una de las posibles causas, no todo el mundo que adolece del Trastorno de Personalidad Límite fue descuidado por sus padres. Por lo tanto, la experiencia de una mala relación con los padres de uno, no es necesaria para el desarrollo del TLP. Hay muchos otros factores que conducen al TLP que no tienen nada que ver con el abuso.
Mito 6. Las personas con TLP son irracionales y están locos.
Este mito no podía estar más lejos de la verdad. Las personas con TLP sufren de mucho dolor y luchan con emociones intensas y abrumadoras. A veces, esta lucha termina por agotarlos, conduciéndolos a hacer o decir cosas en un intento desesperado para sentirse mejor. A pesar de que es muy común que más tarde se arrepientan, en el momento estas acciones les dan el muy necesario alivio del intenso dolor emocional. Estos comportamientos no son realmente ni locos ni irracionales. Ciertamente, hacen su mejor esfuerzo para satisfacer estas necesidades en el corto plazo. El problema es que estos comportamientos autodestructivos tienen graves desventajas en el largo plazo.
Aunque algunos de los pensamientos que tienen las personas con TLP pueden parecerles irracionales a los demás, en realidad son bastante comprensibles y razonables. Las personas con TLP con frecuencia tienen pensamientos y miedos de que los demás los rechacen o abandonen. También pueden sentir como si otras personas deliberadamente fueran a causarles daño. Es posible que estos pensamientos y evaluaciones de los TLP no sean precisos en el presente, pero podrían haber existido alguna vez en el pasado. Es decir, los pensamientos no surgen de la nada. Nuestra forma de pensar, cómo evaluamos las situaciones o comportamientos de los demás y cómo nos vemos a nosotros mismos tienen su origen en nuestras experiencias de la vida. Muchas personas con TLP han estado en situaciones reales de abandono o rechazo. Como resultado, son naturales las expectativas de este comportamiento en otras personas. Estas expectativas son la manera natural de nuestro cuerpo de prepararse y protegerse de algunos resultados negativos. La visualización de estos pensamientos como irracionales descarta el hecho de que están basados en experiencias de la gente, y no reconoce las experiencias de vida a menudo asociadas con el trastorno, tales como el abuso, abandono, rechazo etc. De hecho, los pensamientos de las personas con TLP serán muy comprensibles cuando comience a tener en cuenta su procedencia.
Mito 7. El TLP sólo se encuentra en las mujeres.
En un nivel básico, esta idea simplemente no es cierta. Hombres pueden y desarrollan el Trastorno de Personalidad Límite. De hecho, la investigación sugiere que los hombres con TLP tienen los mismos problemas y luchas como las mujeres TLP y que el trastorno tiene el mismo aspecto en ambos géneros. Sin embargo, a pesar de que sabemos que los hombres pueden tener TLP, es también el caso de que el TLP se diagnostica con mucho más frecuencia en las mujeres, aproximadamente tres veces más de hecho. No sabemos por qué es el caso. Sin embargo, hay un par de razones por qué las mujeres pueden ser diagnosticadas con TLP más que los hombres.
Una posible explicación está relacionada con la forma de educar a los niños y las niñas. Porque en la infancia se enseña que el ser emocional, expresar los sentimientos y depender de las relaciones es característico de las niñas. Los niños pueden expresar sus emociones o reaccionar ante su angustia en formas que son diferentes de los asociados con el Trastorno de Personalidad Límite, resultando en un diagnóstico diferente. Otra explicación posible es que los médicos tienen más probabilidades de diagnosticar a las mujeres con TLP y a los hombres con otros trastornos, como el Trastorno de Personalidad Antisocial, simplemente debido a los estereotipos de género. Debido a que los médicos piensan que el TLP es más común entre las mujeres, pueden notarlo más a menudo en las mujeres y no notarlo en los hombres. Del mismo modo, porque el TLP tiene características que son más aceptables en nuestra sociedad en las mujeres que en los hombres, por ejemplo, ser emocional y confiar en las relaciones, los médicos pueden creer que este es un trastorno que se limita a las mujeres, y pueden pasar por alto el hacer caso omiso en los hombres.
Resumen
En este artículo, desafiamos y desmentimos algunos mitos y conceptos comunes erróneos acerca del TLP. Por supuesto, esto no es una lista exhaustiva y hay probablemente muchos más mitos. La investigación sobre TLP crece cada día, y tenemos una mucha mejor comprensión de esta enfermedad hoy, que la que teníamos hace cinco o diez años atrás. Lamentablemente, sin embargo, a pesar de esta comprensión, mucho de estos mitos persisten y aumentan el nivel de estigma asociado al TLP. Probablemente una de las cosas más importantes para recordar al pensar en el TLP, es que es un trastorno muy humano. En esencia no es malicia, locura, irracionalidad o desprecio por los demás. En su lugar, el TLP es un trastorno que se deriva en gran medida comprensible, aunque a veces equivocadas, de intentar satisfacer las necesidades humanas básicas. Sólo que continuamente desacreditemos los mitos sobre esta enfermedad y aprendamos sobre sus verdaderas causas y características, mejorará la percepción social del TLP y aumentará nuestra comprensión de la mejor manera de ayudar a las personas que luchan con este trastorno.

Mitos comunes sobre el Trastorno de Personalidad Límite. Parte 1 de 2.

La manipulación no es la razón del comportamiento de los TLP.
La razón es el intenso dolor emocional que están tratando de aliviar de cualquier forma.
Debido a la desinformación y la exposición negativa e inexacta del Trastorno Límite de Personalidad principalmente en los medios de comunicación, es importante aclarar algunos de los mitos más comunes y problemáticos sobre el TLP. Por lo anterior, lo que sigue es una lista de los siete mitos más comunes y omnipresentes acerca del Trastorno y de las personas que lo padecen, así como los hechos sobre este padecimiento que contradicen estos mitos.
Mito 1: Personas con TLP son manipuladoras y siempre están tratando de llamar la atención.
Este es uno de los mitos más comunes sobre el TLP. De hecho, este mito es tan común que se encuentra no sólo en los medios de comunicación, sino también en la literatura clínica, académica y de investigación. Sin duda, cualquier persona que ha estado en una relación con una persona con TLP, ya sea un familiar, amigo o pareja, puede comprender el origen de este mito. Para las demás personas, pareciera como si el enfermo con TLP estuviera tratando de manipularlos deliberadamente. La verdad es que, a pesar de que la manipulación es consecuencia de una persona con comportamiento de TLP, la manipulación no es la razón del comportamiento. La razón del por qué lo hacen, es por el intenso dolor emocional que están tratando de aliviar de cualquier forma. Mientras que los síntomas del paciente con TLP pueden arruinar y hacer estragos en las relaciones, esa no es la intención del comportamiento.
Mito 2. Personas con TLP son individuos violentos, con un alto riesgo de dañar a otros.
Esto simplemente no es cierto. A pesar de la forma en que a menudo son retratados los pacientes con TLP, en las pantallas grandes y pequeñas, las personas Borderline, por lo general no son violentos y el riesgo de que lastimen a otras personas realmente es muy bajo. De hecho, muchas personas con TLP harían todo lo posible para evitar herir a otros en cualquier forma, sacrificar sus propias necesidades y tratar de hacer feliz a los demás. Frecuentemente, las personas con TLP tienen miedo de estar solos y desean desesperadamente aferrarse a sus relaciones; por lo tanto, a menudo se salen del camino para cuidar a los demás. Sin duda no querrán hacer nada que pueda causar que alguien los deje o los rechace. La mayoría de los investigadores están de acuerdo en que las personas con TLP, es mucho más probable que se lastimen a sí mismos a que lastimen a otras personas.
Mito 3. El Trastorno de Personalidad Límite es una sentencia de vida.
Hasta hace varios años, la gente pensaba que el TLP era incurable, y que una vez que se diagnosticaba el trastorno se tenía que vivir con él para toda la vida. De hecho, esta es una de las razones del por qué algunos médicos se negaban a diagnosticar a los pacientes con TLP, ya que temían que los pacientes se sintieran apesadumbrados con el diagnóstico y que fueran juzgados como intratables. Ahora sabemos que esto no es cierto y que el TLP realmente tiene un muy buen pronóstico. De hecho, las investigaciones recientes sugieren que las personas tienen más probabilidades de recuperarse del TLP que del Trastorno Bipolar. Esto es probablemente debido a un mayor conocimiento acerca del TLP, así como mejorías en los tratamientos de este trastorno. El mensaje clave es que hay suficiente esperanza para las personas diagnosticadas con Trastorno de Personalidad Límite, ya que la mayoría de los pacientes con un tratamiento adecuado logran recuperarse de este trastorno y desarrollan una vida funcional que desean vivir.
Mito 4. El TLP es intratable.
Este mito está relacionado con el anterior y es interesante saber el por qué se desarrolló. Antes de que se contara con el nivel de conocimiento que ahora se tiene sobre el Trastorno de Personalidad Límite, muchos profesionales de la salud mental tenían muchas dificultades para tratar a las personas con TLP al observar que sus tratamientos no funcionaban. Por lo tanto, decidieron que el TLP era una enfermedad no tratable. Esta era una actitud totalmente errónea. Es como cuando uno decide ir al gimnasio por primera vez e intenta en vano levantar una pesa de 100 kgs. y a continuación, concluye que no es capaz de levantar 100 kgs. de peso. Una secuencia similar de eventos ocurrió con respecto a los tratamientos para el TLP. Ahora se sabe que los tratamientos anteriores no eran efectivos. No eran especializados, ni estaban basados en un buen entendimientos de las causas del trastorno; simplemente no funcionaban y no era culpa del paciente o del Trastorno. Sin embargo, por el hecho de que los tratamientos anteriores no funcionaran, no significa que el TLP no pueda ser tratado.

El Guardián Emocional De Un Borderline

Mantener una relación sana, funcional y duradera con una persona afectada por el trastorno de la personalidad Borderline resulta compleja y demandante. Se requiere de ciertas habilidades especiales para apoyar este tipo de enfermos. Podría decirse que es un autosacrificio y que sus familiares y allegados se convierten en “Guardianes emocionales” del Borderline.
Para tomar el papel de “Guardián emocional” se necesita de una gran fortaleza, amor, paciencia, tener expectativas realistas, proteger a su familia, preservar su propia salud emocional y la comprensión de sí mismo como se verán a continuación.
Fortaleza: Cuando se elige el camino de convertirse en un Guardián Emocional, se tiene que ser muy fuerte y muy equilibrado. Es necesario tener una gran fortaleza para estar en una relación con alguien que esté afectado por el trastorno de la personalidad Borderline y no resultar emocionalmente herido por ella. Si una persona posee un estado emocional débil, que se sienta herido, abusado, o deprimido lo más probable es que sea consumida por la relación, confundida por la intensa ira y la idealización y con la autoestima en declive.
Amor: Los miembros de una familia con un paciente con trastorno de personalidad Borderline son extremadamente sensibles al rechazo (sensibilidad de rechazo), requieren una gran cantidad de expresión y protección a sentirse seguros y amados. A menudo, cuando un miembro de la familia tiene una enfermedad mental grave, todos en la familia tienen la tendencia a aislarse y mantenerse alejados de sus amigos para ocultar su problema que sienten como el estigma y la vergüenza. El resultado de este aislamiento son la ira y la tensión. Todo el mundo necesita sentirse amado, tener amigos, fiestas, y vacaciones para relajarse y descansar.
Expectativas realistas: Es importante reconocer que una persona con trastorno de la personalidad Borderline está emocionalmente subdesarrollada y no tiene las habilidades emocionales “adultas” – especialmente en momentos de estrés. Resulta primordial que los familiares y allegados de un Borderline tengan expectativas realistas de su relación con el paciente en términos de respeto consistente, confianza y apoyo, honestidad, responsabilidad, equidad y de comportamiento no amenazante.
Los pacientes Borderline necesitan una persona con una fuerza constante, continua y empática en sus vidas; alguien que escuche y pueda manejar ser el blanco de su intensa ira e idealización y que al mismo tiempo sepa establecer los límites y fronteras con firmeza y franqueza. Para estar en este tipo de relación, el papel de Guardián Emocional tendrá que:
• Mantener una rutina y estructura.
• Establecer y mantener límites.
• Tener empatía, fomentar la confianza, incluso en tiempos difíciles.
• No tolerar trato abusivo, amenazas y chantajes
• En crisis, mantener la calma, no ponerse a la defensiva, no tomar las cosas personalmente.
• No sobreproteger al Borderline de las consecuencias naturales de sus acciones – hasta cierto punto, dejarlos fracasar.
Al mismo tiempo, es importante comprender que el papel del Guardián Emocional no es el de rehabilitar, que sólo puede atenuar la situación. La rehabilitación demanda un compromiso profundo del individuo, de coherencia y de mucho tiempo.
Protección automática: Probablemente se presenten situaciones difíciles en una familia con un enfermo con personalidad Borderline. Se deberá estar preparado para cuando ocurran rupturas- Sucederán. Las protecciones incluyen el control de las cuentas bancarias, la educación de los niños, tener un plan contra una amenaza de suicidio. Se puede ayudar a mitigar las crisis.
Preservar su salud emocional: La intensidad de las reacciones emocionales y la rabia afecta incluso a los más fuertes. No se puede escapar de los impulsos humanos naturales de “reaccionar cuando se sufre una agresión”, o “ser demasiado protector” cuando se le idealiza a uno. Es muy importante contar con una válvula de escape para mantenerse con los pies en la tierra, no aislarse, buscar un sistema de apoyo emocional para sí mismo (por ejemplo, amigos íntimos) y que esté fuera de la relación. Para no perder el equilibrio emocional muchos profesionales toman terapias cuando tratan a una persona con trastorno de la personalidad Borderline. También es una buena idea para el Guardián Emocional.

8 de mayo de 2013

Feliz "10 de Mayo" para todas las mamás que siguen el Blog " Rocío...y Algo Más"

Para reflexionar

No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial.

Rompe una cadena para que te nazca un ala.

Sigue tu corazón si ilumina a otros.

Necesitamos de los amigos así como la flor necesita del sol para brotar y florecer.

"Si estás triste, reza, reflexiona, busca en tu interior, permanece en silencio. Y después, sigue caminando. Y sonríe" (San Agustín).

Puedes olvidar a aquel con quien has reído pero nunca a aquel con quien has llorado.

Ciclo de la violencia de género

En la violencia de género se pueden distinguir 3 fases: acumulación de tensión; agresión y fase de “arrepentimiento”.
Esta última fase genera en las maltratadas una ficción de reencuentro llamada luna de miel donde el agresor intenta cumplir con la forma idealizada de pareja que tiene su víctima.
Según Walker la repetición de estos ciclos sirve para atar muy fuertemente a una mujer maltratada con su agresor. Mientras tiene lugar la agresión la mujer sufre una disociación acompañada de un sentimiento de incredulidad,  de que eso esté sucediendo realmente; esto iría seguido de un colapso emocional, similar al experimentado por víctimas de secuestros o desastres, este colapso se acompaña de inactividad, depresión, ansiedad, autoinculpación y sentimientos de indefensión.

El Vínculo Traumático

Esta teoría fue desarrollada por Dutton y Painter y hace referencia a una relación basada en el desequilibrio de poder que ejerce el maltratador golpeando, abusando o intimidando a su pareja de forma intermitente y creando en ella fuertes apegos emocionales.
El vínculo traumático se hace más poderoso cuando un castigo físico es administrado a intervalos, es decir, periodos de castigo con otros más amigables.  La diferencia extrema entre ambas conductas acrecienta aún más el vínculo (Reforzamiento negativo),  la conducta de arrepentimiento se asocia al cese de la violencia y la fase de “luna de miel” descrita por Walker queda reforzada. El arrepentimiento se establece  como estímulo positivo.
Cuando una mujer abandona una relación abusiva, el miedo comienza a debilitarse por la distancia y esta sensación de alivio por cese de la violencia, que quedó grabada como un esquema mental, comienza a cobrar fuerza. La figura de la pareja que se mostraba arrepentida y amorosa es recordada en la distancia y cuando el estímulo reforzado es más intenso que el miedo, es posible que la mujer decida retornar.
En situaciones de un extremo desequilibrio de poder, la perspectiva del agresor será interiorizada por la persona menos poderosa que se autovalorará progresivamente más necesitada de la otra.
Quien posee mayor poder, el agresor, adquiere una idea sobredimensionada de sí mismo; es por esto por lo la persona poderosa se vuelve dependiente de la sometida; pues a través de este desequilibrio puede sostener la imagen adquirida. La sensación de poder es una especie de máscara de la cual se desprende cuando su víctima intenta abandonarlo. Esta es la explicación de los intentos desesperados del maltratador para atraer a su pareja a través de amenazas o de ficciones de arrepentimiento.
La desvalorización de la mujer junto con los intentos del agresor para mantener su imagen a costa del sometimiento de la mujer explican las dificultades para la ruptura de esa relación.

Educación en Igualdad:Enrédate

7 de mayo de 2013

¿Usas zapatillas de tacones muy altos?

¿Por qué las mujeres maltratadas permanecen con sus agresores?

Se trata de violencia de género
El tipo de violencia de la  que hablamos se denomina “violencia de género” y debemos partir de la definición de género para entender el comportamiento de víctimas y agresores. En este caso, nos centraremos en los factores que favorecen la permanencia de la mujer en relaciones de violencia.
El género se puede definir como la construcción cultural que se crea en una sociedad a partir de las diferencias biológicas. Mediante esta construcción se adscriben cultural y socialmente aptitudes, roles sociales y actitudes diferenciadas para hombres y mujeres atribuidas en función de su sexo biológico.
En nuestra sociedad, la forma de ser y de sentirse mujer viene determinada por un estereotipo de “feminidad” tradicional que, entre otros rasgos que la definen, incluye la atribución de una importancia fundamental de todo lo relacionado con lo emocional, con las relaciones interpersonales, con el afecto, con agradar, los cuidados, el apego, y no solo con la creación de estos vínculos sino con la responsabilidad en su mantenimiento.
A partir de estos rasgos, encontramos que las mujeres  víctimas de violencia de género pueden mantener sus relaciones por los mandatos de género: por depender emocionalmente de sus parejas (ensalzando el apego y el enamoramiento de novela romántica), por pena cuando ellos sufren algún problema (anteponiendo el cuidado del otro antes que el propio), por vergüenza (relacionada con desagradar al entorno familiar), por pensar que hay que aguantar lo que sea (sobrevaloración de la abnegación), por la culpa y el vacío ante la pérdida, etc.
También relacionado con las diferencias de género está la dependencia económica, puesto que muchas mujeres siguen apartadas del mercado laboral para asumir el rol de cuidadora/madre y, por tanto, no se perciben como autónomas para vivir sin pareja.
Así pues, además de los modelos psicológicos ampliamente aceptados para explicar el comportamiento de las víctimas de malos tratos, es necesario aplicar la perspectiva de género para tener una visión más completa del fenómeno.
(Francisco Plaza, psicólogo experto en violencia de género)

Fuentes culturales y sociales

La mujer no inicia el vínculo con quien cree que se convertirá en su agresor; la violencia progresa silente conforme la relación se va haciendo más compleja. En los inicios, la mujer puede confundir manifestaciones de celos como muestra de un amor apasionado hacia ella.Puede sentir esto incluso como una señal de desamparo de él, que su amor podrá reparar.Será más allá de esta fase cuando aparezca el primer hijo, que se hará evidente que el objetivo del vínculo es distinto para ambos.Por eso la mujer queda en un principio antes sorprendida que asustada cuando acontece la primera agresión(verbal, gestual o física)pues la violencia es incompatible con la idea de un proyecto conjunto de confianza y futuro.Esta distorsión sobre lo que debería ser constructivo y protector (la matriz afectiva) le otorga precisamente su capacidad destructiva y por tanto traumática a esta violencia.
La relación afectiva entre dos personas que se comprometen, alude en nuestro imaginario a una complementariedad afectiva, sustentadora y protectora. Un vínculo que no busca el sufrimiento como fuente de placer, sino dar dar forma a un proyecto basado en un ideal (muchas veces cultural) sobre dicha relación.Solo podremos llegar a comprender el efecto traumático de esa violencia, si no olvidamos las fuentes culturales y sociales de los que se alimentan los mandatos que refuerzan la permanencia de la mujer, pese a la violencia.
(Antonio Escudero Nafs, Principales modelos teóricos de la mente explicativo de una permanencia de las mujeres en una relación con parejas violentas, UNED)
Este artículo pretende explicar grosso modo cuáles son las causas que provocan que las mujeres maltratadas permanezcan privadas de su derecho a vivir una vida libre de violencia.Nos centraremos exclusivamente en la psicología sin atender, de momento, a otras cuestiones también importantes.
“El silencio es siempre cómplice del maltrato, como la pasividad o el no rechazo de este tipo de violencia beneficia siempre al maltratador”
(Raimunda de Peñafort, Titular del Juzgado nº 1 contra la Violencia de Género)
Los modelos psicológicos  teóricos que pretenden explicar la permanencia de la mujer en la violencia de género parten de que la situación de violencia es desventajosa para quien la sufre. A medida que la situación se prolonga  la expectativa sobre un cambio favorable disminuye y aumenta el riesgo de que dicha situación continúe . La acción más congruente sería abandonar, sin embargo, la mujer prosigue en esta relación violenta.
Esto es lo que más perturba a la sociedad y a quienes trabajan por erradicarla ¿Por qué la mujer rompe con esta lógica? ¿Por qué no abandona en un primer momento esta relación?

Carta de una mamá a su hija

Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido... por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida. El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos. Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija...
Atte. tu Mamá

MI PADRE ES EL PILOTO

Una vez, un señor abordó un avión para viajar a Nueva York. Un niño entró buscando su asiento y se sentó al lado suyo. El niño era muy educado y pasó el tiempo coloreando en su libro de pintar.

No presentaba rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. El vuelo no fue muy bueno, hubo tormenta y mucha turbulencia. De momento se sintió una sacudida fuerte y todos estaban muy nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento.

¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué su calma?... Hasta que una mujer frenética le preguntó:

- Niño: ¿no tienes miedo?
- No señora”, contestó el niño y mirando su libro de pintar le dice: ”Mi padre es el piloto”.

A lo largo del camino nos vamos a encontrar con sucesos que nos sacudan como en una turbulencia. Habrá momentos en los que no veremos el terreno sólido y nuestros pies no pisarán lugar seguro, no encontraremos dónde sostenernos. En esos tiempos hay que recordar que nuestro PADRE es el Piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el Creador.

Así que la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza tu mirada al cielo, CONFÍA y di para ti mismo:

¡Mi Padre es el Piloto!

No pidas jamás a nadie ...

6 de mayo de 2013

Indicadores de Maltrato Psicológico en las Parejas

Es muy importante identificar y reconocer que hay diferencias entre la violencia domestica y la violencia psicológica. Aquí se discute la violencia privada , o silenciosa y la vamos a clasificar dentro del acoso moral o psicológico en tres tipos: el dominio, la violencia indirecta y la separación.

Dominio: Según Hirigoyen (2000) se inicia cuando el movimiento afectivo empieza a faltar. Un individuo narcisista impone su dominio para retener al otro , pero también teme que el otro se aproxime demasiado y le invada su terreno. Aquí la mujer se hunde en la duda y en la culpabilidad y no tiene capacidad de reacción. El placer del narcisista es paralizar a su pareja colocándola en una posición de confusión y de incertidumbre. Por medio de este proceso mantiene a su pareja a distancia y dentro de los limites que no le parecen peligrosos.

En esta fase se puede matar el cuerpo de una persona, por el maltrato psicológico recibido. La mujer empieza a tomar tranquilizantes, depresivos y hasta deja de comer. Con esta acción ella quiere hacerle saber a su pareja, que es cierto que ella es nadie y se anula psíquicamente. Aun cuando se tenga una buena imagen de si mismo, la persona pierde conciencia de su propio valor. Cuando la Tirania es domestica y la desesperación es individual la muerte alcanza un objetivo primordial y se apodera el sentimiento de no Ser. En estos casos se ha hecho un asesinato psicológico bien pensado, premeditado y con la intención de destruir. Se siente placer en saber que la mujer, en este caso es NADIE. Aparece en esta situación una constante particular no hay rastro, no hay sangre, y no hay cadáver. El muerto esta vivo y no hay nada que lo pueda incriminar. El muerto esta vivo y todo es NORMAL.

Violencia Indirecta: Es también conocida como perversa. Siempre aparece en los momentos de crisis, y se da cuando un individuo que tiene defensas perversas , no puede asumir la responsabilidad de su elección difícil. Se demuestra a través de una falta de respeto. La negatividad del opresor de asumir responsabilidad de su fracaso lo lleva a descargar su ira en su pareja. Generalmente, esto ocurre en individuos que tienen un fuerte ideal de pareja, mantienen unas relaciones, aparentemente normales hasta el día que tienen que elegir entre su antigua relación y otra nueva. Cuanto mas fuerte sea su ideal de pareja mas fuerte será su conducta perversa. No puede aceptar esa responsabilidad y le echa toda la culpa de su ruptura a su pareja, incluyendo el desamor y su falta de respeto.

Esto coloca a su pareja en una angustia terrible porque es quien tiene que hacer la toma de conciencia y manejar toda la gama de manipulación. Cuando sucede esto la mujer siente ira, vergüenza por no haber sido amada y vergüenza por aceptar humillaciones y padecido el trato cruel y sin sentimientos de su pareja. El odio acumulado aparece abiertamente y se ve a plena luz y es muy similar al delirio de persecución . De este modo los papeles se invierten el agresor es agredido y la culpabilidad sigue en el mismo lado. Para hacer esto creible, el agresor busca la manera, que la victima se comporte de manera reprensible y pueda demostrar que su visión es creíble.

El entendimiento de este tipo de violencia lo podríamos sintetizar de la siguiente manera; El hombre no puede asumir responsabilidad de sus actos, La culpa no pude ser un "issue " de difusión porque no hay espacio para la racionalización, lógica , dialogo o mediación. Aquí la mujer no importa lo que haga siempre será un objeto de odio por haber expresado y desafiado la imagen ideal que su pareja tenia de ella. Además, el necesitará desesperadamente formar otra relación "ideal" basada en el odio de su anterior pareja. La mujer necesita fortalecer su autoimagen y su identidad, no le puede temer a su agresor, al enfrentarse a sus propios demonios saldrá del juego y del chantaje de su anterior pareja. Es importante establecer, que en este tipo de relación la ingenuidad natural de creer que por estar enamorada es suficiente para hacerla feliz y generosa y mejor; es totalmente falsa. La conclusión que se desprende de todo esto es que en los perversos el amor tiene que estar separado del odio y a la vez es vital, para tener fuerzas estar rodeado de este malsano y espantoso sentimiento.

La Separación: ocurre durante los momentos de ruptura o de divorcio, en este caso su anterior pareja. Se trata de procedimientos defensivos de entrada, que no se pueden considerar como patológicos. El aspecto repetitivo y unilateral del proceso es que trae consigo un efecto destructor.

Al ocurrir la separación y el rompimiento el movimiento perverso se acentua, donde la violencia solapada se desencadena pues el perverso narcisista percive como su presa se le escapa. Según Lemaire (1979) algunas de las conductas vengativas tras una separación o divorcio pueden expresarse de la siguiente manera, para no odiarme a mi mismo necesito volcar todo mi odio contra otro, en este caso su anterior pareja, porque considero que en otro tiempo formo parte de si mismo.


Generalmente, las victimas se defienden mal sobre todo si creen que por haber tomado la decisión de la separación , lo cual es a menudo el caso y mantienen una actitud generosa esperando escapar de su perseguidor. La conducta perversa lo que pretende es desestabilizar al otro y le hace dudar de si mismo y de los demás.Para ello todo vale, las insinuaciones, las mentiras y los absurdos.

Para tener éxito el agredido no debe dejarse impresionar , no debe demostrar ninguna duda de si mismo , ni sobre las decisiones que haya tomado. Un hallazgo significativo en todo esto es aceptar que el que tiene un comportamiento perverso se negara a tener comunicación directa. Esta será su arma absoluta para demostrar la nulidad de su victima. Los seres que tienen conductas perversas no hacen otra cosa mas que reproducir lo que padecieron en su infancia, lo que vieron en acción en su propia familia . Nadie puede asumir completamente bien el papel de controlador, rescatador o perseguidor a costa de su propia integridad, dignidad y orgullo. No puedes cargar con la desgracia del otro y hacerla una penitencia de tu propia vida personal, emocional, afectiva, intelectual y espiritual. No naciste para destruirte, sino para construir y aprender de errores y lecciones que son parte vida.

5 de mayo de 2013

Cómo detectar la violencia psicológica

Qué es la violencia psicológica

La violencia psicológica no es una forma de conducta, sino un conjunto heterogéneo de comportamientos, en todos los cuales se produce una forma de agresión psicológica.


 En todos los casos, es una conducta que causa un perjuicio a la víctima.

 Puede ser intencionada o no intencionada. Es decir, el agresor puede tener conciencia de que está haciendo daño a su víctima o no tenerla. Eso es desde el punto de vista psicológico. Desde el punto de vista jurídico, tiene que existir la intención del agresor de dañar a su víctima.

 La amenaza se distingue de la agresión, pero la amenaza es una forma de agresión psicológica. Cuando la amenaza es dañina o destructiva directamente, entra dentro del campo de la conducta criminal, la que está penada por la ley. 

 La violencia psicológica implica una coerción, aunque no haya uso de la fuerza física. La coacción psicológica es una forma de violencia.

La violencia psicológica es un anuncio de la violencia física. Peor, muchas veces, que la violencia física. Porque el anuncio es la amenaza suspendida sobre la cabeza de la víctima, que no sabe qué clase de violencia va a recibir. 
La violencia psicológica no actúa como la violencia física. 

La violencia física produce un traumatismo, una lesión u otro daño y lo produce inmediatamente. La violencia psicológica, vaya o no acompañada de violencia física, actúa en el tiempo. Es un daño que se va acentuando y consolidando en el tiempo. Cuanto más tiempo persista, mayor y más sólido será el daño. 

Además, no se puede hablar de maltrato psicológico mientras no se mantenga durante un plazo de tiempo. Un insulto puntual, un desdén, una palabra o una mirada ofensivas, comprometedoras o culpabilizadoras son un ataque psicológico, pero no lo que entendemos por maltrato psicológico.

Para que el maltrato psicológico se produzca, es preciso, por tanto, tiempo. Tiempo en el que el verdugo asedie, maltrate o manipule a su víctima y llegue a producirle la lesión psicológica. Esa lesión, sea cual sea su manifestación, es debida al desgaste. La violencia, el maltrato, el acoso, la manipulación producen un desgaste en la víctima que la deja incapacitada para defenderse.

La violencia psicológica tiene mil caras. Algunas son obvias, otras, prácticamente imposibles de determinar como tales. Pero todas las formas de maltrato y acoso psicológico dejan su secuela. Por sus características, pueden agruparse en tres grandes categorías:


El maltrato psicológico. 

Tiene dos facetas que pueden llamarse maltrato pasivo y maltrato activo. 

 El maltrato pasivo es la falta de atención hacia la víctima, cuando ésta depende del agresor, como sucede con los niños, los ancianos y los discapacitados o cualquier situación de dependencia de la víctima respecto al agresor. 

Hay una forma importante de maltrato pasivo, que es el abandono emocional. Ancianos, menores o discapacitados abandonados por sus familias en instituciones que cuidan de ellos, pero que jamás reciben una visita, una llamada o una caricia. 

Víctimas de abandono emocional son los niños que no reciben afecto o atención de sus padres, los niños que no tienen cabida en las vidas de los adultos y cuyas expresiones emocionales de risa o llanto no reciben respuesta. Son formas de maltrato no reconocido. 

 El maltrato activo es un trato degradante continuado que ataca a la dignidad de la persona. Los malos tratos emocionales son los más difíciles de detectar, porque la víctima muchas veces no llega a tomar conciencia de que lo es. Otras veces toma conciencia, pero no se atreve o no puede defenderse y no llega a comunicar su situación o a pedir ayuda.


El acoso psicológico. 

Es una forma de violencia que se ejerce sobre una persona, con una estrategia, una metodología y un objetivo, para conseguir el derrumbamiento y la destrucción moral de la víctima. Acosar psicológicamente a una persona es perseguirla con críticas, amenazas, injurias, calumnias y acciones que pongan cerco a la actividad de esa persona, de forma que socaven su seguridad, su autoafirmación y su autoestima e introduzcan en su mente malestar, preocupación, angustia, inseguridad, duda y culpabilidad.

Para poder hablar de acoso tiene que haber un continuo y una estrategia de violencia psicológica encaminados a lograr que la víctima caiga en un estado de desesperación, malestar, desorientación y depresión, para que abandone el ejercicio de un derecho. Hay que poner de relieve que una de las estrategias del acosador es hacer que la víctima se crea culpable de la situación y, por supuesto, que así lo crean todos los posibles testigos.

La segunda condición imprescindible para que se produzca el acoso moral es la complicidad implícita o el consentimiento del resto del grupo, que, o bien colaboran, o bien son testigos silenciosos de la injusticia, pero callan por temor a represalias, por satisfacción íntima o simplemente por egoísmo: "mientras no me toque a mí".

En muchas ocasiones, la víctima apenas tiene conciencia de que lo es y ni siquiera es capaz de verbalizar lo que está sucediendo. Solamente percibe una sensación desagradable, insuficiente para ella como para calificar el caso de acoso.

El acoso psicológico tiene dos formas según la relación víctima-verdugo:

 Acoso vertical. El acosador se halla en una posición de poder superior a la de su víctima, ya se trate de poder social, económico, laboral, jerárquico, etc. Se trata de una situación en la que el acosador es superior al acosado, como un jefe, un patrono, un profesor, un mando del ejército, etc.. 

 Acoso horizontal. El acosador se halla en la misma posición de poder que su víctima y se trata de acoso entre iguales. Es una situación en que el acosador se vale de su fuerza física o moral para hostigar a otra persona de su mismo nivel jerárquico o social, con la aquiescencia del entorno, como el matón del barrio, un compañero del colegio o del trabajo, etc. 

El acoso escolar se diferencia del acoso en el trabajo, llamado mobbing, en lo siguiente: 

 El acoso escolar consiste en intimidar a un compañero de clase. Es una forma de acoso entre iguales. El matón intimida y atemoriza a la luz del día, haciendo alarde ostentoso de su fuerza, su poder o su autoridad de chulo. Su objetivo es ése, demostrar que puede más que nadie y que puede destruir a quien le caiga mal o a quien decida acobardar arbitrariamente. La víctima puede ser cualquiera, generalmente alguien débil.

 El acoso laboral consiste en desgastar a la víctima para que se autoelimine. Es una forma de acoso vertical, de arriba abajo. El agresor actúa con mayor maldad y es más artero que el matón, porque se mueve en la sombra, con disimulo, y con el objetivo de eliminar a una víctima que no es cualquiera, sino alguien elegido con atención, porque estorba a sus planes, le hace sombra o, de alguna manera, perturba su quehacer. Su acción es, por tanto, mucho más premeditada y cruel que la del matón, que solamente busca liderazgo. 

La intimidación se da en estas condiciones:

 Que exista una víctima indefensa que reciba la violencia del matón, en una relación de poder y fuerza de arriba abajo, es decir, que el agresor tenga más fuerza física o mando, aunque se trate de compañeros de clase.

 Que se produzca de forma repetida y durante un período de tiempo, como mínimo, de un mes.

 Que la agresión sea verbal, física o psicológica.

 Pueden existir también amenazas y chantajes.

Es necesario entender de que el acoso escolar no son simples "peleas entre chavales" o situaciones que han de resolver entre ellos. El acoso entre escolares puede provocar el suicidio del niño que lo padece. Cuando menos, el acoso escolar es una situación grave para todos, de la que es preciso tomar conciencia, defender a la víctima y cambiar la conducta del agresor. 

Ya sabemos que siempre surgen problemas, que todos hemos de hacernos un lugar en la sociedad a base de discusiones, tropezones, zancadillas y luchas y que el colegio no es más que un reflejo de la sociedad, pero el acoso escolar no es cuestión de discusiones, tropezones y zancadillas, sino de una situación de abuso continuado con el visto bueno (o la vista gorda) de personas que podrían remediarlo o, al menos, denunciarlo.

Es importante no confundir los problemas a que todo menor o mayor ha de enfrentarse durante su acceso y su permanencia en la sociedad con el acoso escolar. Ni hay que llevar a los tribunales los casos de peleas, discusiones, tropezones o zancadillas, ni hay que dejar pasar los casos de acoso escolar como "cosas de críos". Aunque se trate de chavales, de igual a igual, de entorno escolar, sigue siendo acoso y sigue siendo un ataque a la dignidad y a la integridad moral de la persona. Y los menores tienen derechos a respetar y a hacer respetar. 


El acoso afectivo

Dentro del acoso psicológico, hay que hablar del acoso afectivo, que es una conducta de dependencia en la que el acosador depende emocionalmente de su víctima hasta el punto de hacerle la vida imposible. El acosador devora el tiempo de su víctima o bien la devora con sus manifestaciones continuas y exageradas de afecto y sus demandas de afecto. 

En cualquiera de los casos, el acosar le roba a su víctima la intimidad, la tranquilidad y el tiempo para realizar sus tareas o para llevar a cabo sus actividades, porque el acosador la interrumpe constantemente con sus demandas y, apenas la deja respirar entre petición y petición, pero siempre con mimos, con arrumacos y con caricias inoportunos y agobiantes. 

Si la víctima rechaza someterse a esta forma de acoso, el verdugo se queja, llora, se desespera, implora, amenaza con retirarle su afecto o con "cometer una tontería", llegando incluso a intentos de suicidio y a explosiones realmente espectaculares que justifica diciendo que todo lo hace por cariño. Esto supone añadir el chantaje afectivo a la estrategia de acoso.


La manipulación mental 

Esta forma de violencia supone el desconocimiento del valor de la víctima como ser humano, en lo que concierne a su libertad, a su autonomía, a su derecho a tomar decisiones propias acerca de su propia vida y de sus propios valores. La manipulación mental puede comprender el chantaje afectivo. 

En la manipulación se da una relación asimétrica entre dos o más personas. Es asimétrica porque una da y la otra recibe, una gana y la otra pierde. Las tácticas de manipulación incluyen amenazas y críticas, que generan miedo, la culpa o vergüenza encaminados a movilizar a la víctima en la dirección que desea el manipulador.


La agresión insospechada

La agresión insospechada es una forma de violencia psicológica tan sutil y elaborada que se disimula y oculta entre las fibras del tejido social. La agresión insospechada es la que muchos agresores ejercen disfrazándola de protección, de atención, de buenas intenciones y de buenos deseos.

Una forma de agresión insospechada es la que ejercen las personas sobreprotectoras sobre sus protegidos. Les rodean de atenciones, de mimos y de cuidados, pero no les permiten desarrollarse como personas autónomas, no les permiten ejercer su derecho a la libertad, no les permiten escapar del entorno artificial que han fabricado para ellas. Todo lo hace el protector por el bien de su protegido, eliminando de su camino el menor escollo, para librarle de todas las desazones de la vida. Y el protegido no llega a crecer ni a independizarse nunca. Y el día que el protector falte o no pueda seguirle protegiendo, su integridad valdrá bien poco.

Otra forma de agresión insospechada es la que ejercemos sobre nuestros mayores, cuando creemos que les mostramos amor y consideración dándoles tareas para "que se sientan útiles", como si no se hubieran ya ganado el derecho a dejar de ser útiles. Muchas personas agobian a sus mayores con demandas de ayuda, sin tener en cuenta que los mayores ya se han jubilado de esas tareas y tienen derecho a vivir sin trabajar. Muchos jóvenes tienen a sus padres como canguros continuos, privándoles del derecho de salir con sus amigos, de viajar a su gusto o de sentarse a no hacer nada, que bien se lo han ganado. 

Muchos jóvenes llevan a sus mayores a vivir con ellos para que no estén solos y los convierten en chica para todo, privándoles de libertad, de descanso y, muchas veces, de lugar de residencia, pues muchos ancianos viven una temporada con cada hijo, con lo cual carecen de referencia y de vivienda fija. Los convierten en nómadas y en sirvientes sin paga. Y la sociedad se hace lenguas de lo que esos hijos quieren a sus padres, mientras que otros los "meten" en una residencia.

Otra forma de agresión insospechada que todos practicamos alguna vez son los consejos. Los consejos tienen a veces un matiz de amenaza y otras veces son una forma de acoso contra la persona que se empeña en no dejarse aconsejar. 

Hay mucha gente que necesita dar su visto bueno a las acciones de los demás, ofrecer su consejo sapientísimo o, por el contrario, oponer su veto a los proyectos de los demás. Hay gente que se permite dar su beneplácito a que otros sean homosexuales, a que otros se enamoren a la vejez, a que otros no sean creyentes o a que otros realicen actividades poco comunes. Hay gente que se permite aconsejar lo que hay que hacer en una u otra situación y hasta previene el desastre si no se siguen sus recomendaciones. Hay gente que se opone con todas sus fuerzas a que otros hagan algo que ni les va ni les viene, pero en lo que ellos no pueden dejar de intervenir. 


Las secuelas de la violencia psicológica

La violencia psicológica es más difícil de demostrar que la violencia física, porque las huellas que quedan en el psiquismo no son visibles para el profano. Además, en los casos de violencia psicológica, el maltratador suele manipular a su víctima para que llegue a creer que todo son exageraciones suyas que tiene la culpa de lo que sucede. Lo mismo suele hacer con su entorno, de manera que todo el mundo opine que es un excelente cónyuge, compañero o amigo y que la otra persona se queja por quejarse. En el supuesto de que se queje.

El maltrato psicológico, por sutil e insospechado que sea, siempre deja secuelas. Existen casos en que la agresión es tan sutil y sofisticada que parece casi imposible detectarla. Pero deja marcas indelebles en el organismo de la víctima. En su cuerpo o en su psiquismo, porque el cuerpo y el psiquismo interactúan y forman una unidad psicosomática. 

Las secuelas de los malos tratos psíquicos provocan, según distintos estudios, el desarrollo de personalidades adictivas, psicóticas o violentas. Si un niño maltratado desarrolla una personalidad de maltratador, es más que probable que a su vez engendre hijos que también serán maltratados y, de adultos, maltratadores, por lo que el patrón de conducta agresiva se va repitiendo hasta que alguna circunstancia favorable rompa la cadena.


Detectar la violencia psicológica

La violencia psicológica se ha de detectar desde tres perspectivas:

 La violencia que padecemos nosotros mismos como víctimas.

 La violencia que padecen otras personas como víctimas.

 La violencia que podemos ejercer nosotros mismos como verdugos. 


Cuando somos la víctima

Desde la posición de víctima, a veces es difícil detectar el padecimiento de violencia psicológica, porque en estas situaciones a menudo desarrollamos mecanismos psicológicos que ocultan la realidad cuando resulta excesivamente desagradable.

Nuestros mecanismos de defensa tienen la finalidad de preservarnos de la angustia y el hecho de aceptar que somos víctimas de una situación reiterada de maltrato psicológico, probablemente por parte de una persona a quien estimamos, supone una enorme carga de angustia que no es fácil digerir. 

Por eso nuestro psiquismo nos ofrece todos esos psicodinamismos, para que echemos mano de ellos y nos defendamos de la angustia, negando la situación en que nos encontramos. Así aprendemos a negar y a intelectualizar la violencia de la que somos víctimas. Buscamos justificación para la actitud del agresor, para la actitud de quienes admiten o colaboran con su violencia y buscamos casos similares en nuestro entorno para comparar el nuestro y llegar a la conclusión de que no es una situación anómala, sino común y corriente e, incluso, de que hay situaciones muchísimo peores que la nuestra.

Otras veces recurrimos a un mecanismo mucho más nocivo que la negación o la intelectualización. Y otras veces recurrimos a culparnos de lo que sucedes y buscamos en nuestras actitudes pasadas y presentes el motivo del maltrato. Recorremos una a una nuestras palabras, nuestros gestos, nuestras acciones y nuestros resultados, para localizar la causa de la violencia que, según entendemos, hemos provocado.

Si esto te sucede, ya tienes un indicio clarísimo de que eres una víctima de la violencia psicológica. 

 Si das vueltas a situaciones incomprensibles que te producen padecimiento o malestar, intentando averiguar el porqué, no tengas duda de que eres una víctima de la violencia psicológica. 

 Si sufres en silencio una situación dolorosa y esperas que las cosas se solucionen por sí mismas, que tu verdugo o verdugos depongan espontáneamente su actitud, que alguien acuda en tu ayuda porque se dé cuenta de tu situación, no te quepa ninguna duda de que eres una víctima de la violencia psicológica. 

 Si te sorprendes a ti mismo haciendo algo que no quieres hacer o que va contra tus principios o que te repugna, considera que eres víctima de manipulación mental, que es una forma de violencia psicológica. 

 Si te sorprendes haciendo algo que no quieres y te sientes incapaz de negarte a hacerlo, intelectualizando y justificando de mil maneras tu sometimiento, no lo dudes, eres una víctima de la violencia psicológica. 

 Si haces cosas que no quieres y no puedes evitar hacerlas porque entrarías en pánico, porque te aterra negarte o porque algo te conduce a hacerlo, sabe que eres una víctima de manipulación mental. 

 Si has llegado a la conclusión de que la situación dolorosa que sufres no tiene solución porque te lo mereces, porque te lo has buscado, porque las cosas son así y no se pueden cambiar, porque no se puede hacer nada, porque es irremediable, no lo dudes ni un solo instante, eres una víctima de la violencia psicológica.

 Y si te sientes mal frente a una persona, si te produce malestar, inseguridad, miedo, emociones intensas injustificadas, un apego o un afecto que no tiene justificación, una ternura que se contradice con la realidad de esa persona, si te sientes poca cosa, inútil, indefenso o tonto delante de esa persona, ya has identificado a tu agresor. 

Ahora que lo sabes, sabe también que tienes que actuar. Y que no estas solo. Que has dado los primeros pasos al tomar conciencia de tu situación y al identificar la agresión de que eres objeto y la persona del agresor o agresores. Que el siguiente paso es pedir ayuda.


Cuando la víctima es otra persona

Detectar la violencia psicológica que sufre otra persona es más fácil generalmente que detectarla cuando tú eres la víctima, porque desde fuera, las cosas se ven con mucha más claridad. Pero, muchas veces, la violencia psicológica es transparente y solamente la siente la víctima sin que la situación trascienda.

Ése es muchas veces el caso de los niños o de los ancianos. De las personas más débiles que sufren violencia psicológica por parte de alguien de quien dependen y a quien no se atreven a delatar por temor a empeorar la situación.

Ése es muchas veces el caso de personas que han aprendido a no defenderse y a aceptar la situación como algo no solamente normal, sino deseable. La víctima aprende a no defenderse cuando sabe positivamente que no tiene defensa.

Que, haga lo que haga, va a recibir un castigo. Y que, haga lo que haga, nadie la va a defender. Así, la persona maltratada desarrolla una sensación de continuo fracaso y, sobre todo, de impotencia, que la lleva a una actitud de pasividad, a dejar de reaccionar o controlar lo que sucede. Y así aprende a no hacer nada frente a lo que ocurre. 

Desde fuera, parece una postura de indolencia, de pasividad o de indiferencia. Una especie de apatía o de sometimiento. Pero hay un deterioro íntimo y secreto que va erosionando su personalidad. 

Otra causa de la indefensión aprendida es la esperanza mágica de que las cosas se van a solucionar por sí mismas, de que algo va a suceder para que el agresor deje de agredir. Es un mecanismo de la víctima de la violencia, física o psicológica, que la exime de la responsabilidad de buscar una solución para algo que aparentemente no la tiene. 

Una vez convencida de que su caso no tiene solución, la persona víctima del maltrato, del acoso o de la manipulación psicológica desarrolla mecanismos de defensa para adaptarse a la situación. Entre ellos está el síndrome de renuncia del prisionero, en que la víctima renuncia a sus propios pensamientos, ideas y deseos, para someterse absolutamente a las exigencias de su agresor. Es una especie de autómata que solamente vive para plegarse a los deseos de su captor. 

Todo ello es un método, inconsciente y mecánico, de supervivencia, como lo es el síndrome de Estocolmo, que se presenta cuando la víctima percibe una amenaza para su supervivencia física o psicológica, está convencida de que el agresor va a cumplir esa amenaza y se siente incapaz de escapar, pero percibe un atisbo de amabilidad por parte de su agresor y eso la hace volcarse hacia él como hacia su única fuente de supervivencia.

Podemos detectar la violencia psicológica en estos casos, porque existen varios indicadores. La víctima se comporta de la forma siguiente:

 Mantiene una relación con su agresor, al que agradece intensamente sus pequeñas amabilidades.

 Niega que haya violencia contra ella y, si la admite, la justifica.

 Niega que sienta ira o malestar hacia el agresor.

 Está siempre dispuesta para tener contento al agresor. intentando averiguar lo que piensa y desea. Así llega a identificarse con él.

 Cree que las personas que desean ayudarla están equivocadas y que su agresor tiene la razón.

 Siente que el agresor la protege.

 Le resulta difícil abandonar al agresor aún después de tener el camino libre.

 Tiene miedo a que el agresor regrese por ella aun cuando esté muerto o en la cárcel.

Otro mecanismo de defensa que la víctima puede desarrollar para sobrevivir es el que se llama identificación con el agresor. Este mecanismo se produce en tres etapas:

 Sometimiento mental al agresor. Ese sometimiento permite a la víctima averiguar lo que su agresor está pensando en cada momento.

 Adivinar los deseos del agresor. Esto permite a la víctima anticiparse a lo que su agresor va a hacer para tratar de ponerse a salvo. 

 Actuar para salvarse. Ponerse a salvo significa complacer al agresor, no aumentar su ira, sino tratar de aplacarla con esa sumisión que reduce a la víctima a nada para convertirla en parte del agresor. 

Pero la identificación con el agresor va más allá de quitarse de en medio, porque lo que trata la víctima es de seducir a su agresor para desarmarle. El niño maltratado desarrolla una sensibilidad y una inteligencia especiales que le permitan evaluar su entorno y sobrevivir. Trata de conocer al agresor "desde dentro", para apaciguarle y desarmarle. 

Es posible, incluso, que la víctima llegue a sentir lo que el agresor quiere que sienta o que llegue a sentir lo que siente el mismo agresor y eso incluye hacerse tan sensible a las emociones del verdugo que llegue a sentirlos como propios. Este proceso llega a convertir el miedo en adoración. Es el mecanismo propio de ideologías como el movimiento nazi. 

Finalmente, hay que tener en cuenta un mecanismo neurológico que todos tenemos y que se llama habituación. La habituación consiste en que el sistema nervioso deja de responder a un estímulo cuando éste se produce continuamente. Cuando vemos por primera vez una escena de guerra en la televisión, nos produce malestar y angustia. 

Pero cuando la misma escena o escenas similares se repiten una y otra vez, deja de producirnos malestar porque nuestro mecanismo de habituación funciona y nuestro cerebro deja de responder.

Este mecanismo desempeña un papel muy importante en la violencia psicológica, porque la víctima llega a aceptar su situación como algo totalmente normal y la incorpora a su vida como una faceta más. El niño que crece en un entorno de malos tratos, palabrotas y violencia, los acepta como otros aceptan un entorno en el que los domingos se come paella en el campo o se visita a los abuelos. Es un hábito.

Las situaciones familiares, sociales, laborales, en que se produce la agresión insospechada pasan de largo para los observadores, porque son tan sutiles o tan habituales que no llaman la atención. En cuanto a la persona que las sufre, ni siquiera llega a considerarse una víctima, sino que se acostumbra a esa situación como a algo normal. Tal sucede, por ejemplo, con las amas de casa que trabajan, además, fuera. Toda la familia entiende que la madre es responsable de la ropa de los demás, de la limpieza de la casa, de la compra, de la comida y de mil detalles. Y lo toman como algo natural, empezando por la propia ama de casa, que sacrifica todos los momentos de su vida para satisfacer las demandas y exigencias de su familia. Los demás se arrogan el derecho a increparla, a exigirle y a verla afanarse sin descanso dentro y fuera del hogar. Es una situación clara de violencia psicológica de género de la que casi nadie toma conciencia. 


Concienciar a la víctima

Una vez que se ha detectado un caso de violencia psicológica, lo primero que hay que hacer es concienciar a la víctima para que llegue a darse cuenta de que su situación no es normal ni tiene la culpa ni se lo ha buscado. 

De alguna manera, la verdad suele hacerse camino por entre las barreras que levantan los mecanismos de defensa y la víctima puede llegar a asumir su situación siempre y cuando se le asegure que su supervivencia no corre peligro. Los psicodinamismos que la víctima desarrolla para negar su situación tienen el objetivo de proteger su supervivencia y librarla de la angustia. 

Por tanto, la única forma de que la víctima llegue a tomar conciencia de lo que le está sucediendo y acepte que su verdugo la está maltratando y que ella se está sometiendo por terror y no por amor o necesidad, es garantizarle de alguna manera que su situación tiene remedio y que la toma de conciencia es el primer paso hacia la liberación. Y que ésta es factible. Porque después de la toma de conciencia, viene el segundo paso que es la identificación del agresor y de la agresión. Y luego el tercero que es la búsqueda de ayuda profesional, tanto psicológica como jurídica. La primera le devolverá la fortaleza que ha perdido y la conducirá de nuevo a la realidad y la segunda la ayudará a denunciar su situación y a defenderse de su agresor.

Un método importante para ayudar a la víctima a tomar conciencia es realizar la segunda lectura del mensaje de la agresión. La agresión es una conducta y, por tanto, ha de tener una finalidad. Si analizamos la conducta de quien agrede, podemos encontrar en ella un mensaje más o menos claro. 

Si aprendemos a localizar el mensaje que el agresor quiere comunicar, nos resultará más fácil entenderle y, por tanto, defendernos. El manipulador está recibiendo un beneficio a costa del sometimiento de su víctima, el maltratador está satisfaciendo su necesidad de mostrarse fuerte a costa de la debilidad de su víctima, el acosador está siguiendo una estrategia para que su víctima se anule a sí misma y desaparezca de su camino. 



Cuando las víctimas son niños, ancianos o discapacitados

Detectar la violencia psicológica que sufren los niños y los ancianos es bastante más complicado porque suelen ocultarlo por temor a represalias o bien no tienen capacidad de expresión para explicar lo que les sucede. 

Pero, en las personas dependientes, como los niños, los discapacitados y los ancianos, la violencia psicológica deja síntomas específicos. Si el maltrato consiste en negligencia, es decir, falta de atención a las necesidades de la víctima, los síntomas pueden ser desnutrición, deshidratación o falta de higiene; si el maltrato consiste en amenazas, burlas o humillaciones, los síntomas son llanto, insomnio, confusión, pasividad o agitación extrema, huida del contacto visual, temor y ansiedad.

Cuando los niños o los ancianos se quejan de los malos tratos que reciben en una institución, siempre hay que investigar. A veces, tanto los unos como los otros se quejan de que no les dan de comer, de que no les quieren o de que les humillan, únicamente para llamar la atención y culpabilizar a los familiares que les han recluido en esa institución. 

Hay niños que se quejan de que los tratan mal en el colegio, para que los padres se arrepientan de llevarlos al colegio y los devuelvan al hogar. Hay ancianos que se quejan de que en la residencia no les dan de comer o les dan porquerías, para que su familia se sienta culpable y los lleven a casa, cuando realmente están mucho mejor atendidos que en sus domicilios.

No debemos perder de vista que muchas personas mayores sufren alteraciones de la percepción y pueden entender que les están tratando mal cuando no es así. No es difícil escuchar quejas de ancianos respecto a la comida, cuando no es más que una forma de llamar la atención. Otros se quejan de que no les hacen caso aunque estén bien atendidos, porque lo que pretenden es una atención continua y constante. No olvidemos que muchos ancianos regresan a comportamientos infantiles y eso, muchas veces, determina el que no se haga caso de sus quejas. 

Por ello, siempre hay que investigar y, muchas veces, aunque la institución insista en que "son cosas de niños" o "son cosas de viejos", es necesario investigar porque puede ser que el niño o el anciano estén recibiendo malos tratos psicológicos sutiles y difíciles de detectar, y que los responsables del colegio o de la residencia no conozcan la situación. 

Conviene saber que el maltratador siempre se defiende haciéndose a su vez la víctima, siempre pone al cielo por testigo de su inocencia y siempre niega lo que está haciendo. Por eso es imprescindible investigar cuando exista la menor sospecha de malos tratos.
Señales claras de maltrato a las que hay que prestar atención, son las siguientes:

 Cuando un anciano o un discapacitado verbaliza que está recibiendo malos tratos. Siempre hay que investigar. 

 Cuando el cuidador del anciano o del discapacitado no permite que se quede a solas con otra persona. Es una forma de aislarle y de impedir que se queje, que pida ayuda o que denuncie su situación y eso puede suceder aunque el cuidador sea un familiar. 

Cuando hay sospechas de maltrato, es preciso hacer lo siguiente:

 Mantener el contacto con la persona mayor o discapacitada y observar si se aprecian cambios en su comportamiento o en su estado físico.

 Denunciar los malos tratos, teniendo siempre en cuenta que existe la posibilidad de que el agresor tome represalias contra la vícticma. También hay que tener en cuenta que un anciano maltratado por alguien de su familia o intimidad no siempre es consciente ni está dispuesto a admitir que esa persona, con quien le unen lazos afectivos, le esté agrediendo psicológicamente.

Hemos mencionado antes el acoso escolar, en el que un cabecilla o incluso un profesor hostigan y maltratan a la víctima que suele se un niño distinto, bien por ser más débil, más listo, más gordo o por cualquier característica que le hace víctima de los otros. El problema es que los niños no lo comunican a su familia por vergüenza y por temor. 

No resulta fácil averiguar la existencia de un caso de intimidación, porque la víctima normalmente lo oculta por vergüenza, pero sí hay una sintomatología clara. Cuando un niño o un adolescente rehúsa asistir al colegio o ir al polideportivo o al centro social en que se reúne habitualmente, sin existir motivo aparente alguno, conviene indagar. Si los padres insisten, en lugar de declararlo, finge enfermedades y busca subterfugios. Declararlo es cosa de cobardes, de "niñas" o de "mariquitas". 

Pero, aunque las víctimas del acoso escolar suelen sufrir en silencio, hay casi siempre alguna manifestación del malestar en forma de rechazo a ir a la escuela, de cambio en los hábitos alimenticios, insomnio o pesadillas. Lo mejor es que los padres traten de mantener una relación de intimidad y confianza con sus hijos, porque los niños suelen contarlo en primer lugar a sus compañeros, luego a los padres y después a los profesores.

Si hay evidencia de que se esté produciendo un caso de acoso escolar, se aconseja separar, en primer lugar, a la víctima del agresor y, después, trabajar con todas las partes, con un trabajo en grupo y un tratamiento. Pero lo más importante es concienciar a los demás para que no se tolere esta conducta. Si se es padre del agresor hay que ponerse a favor de la víctima. Hay que animar a los espectadores para que no toleren que se repita la situación.

En todo caso, cuando se produce una situación de acoso escolar, hay que saber que existen instituciones encargadas de investigar y ayudar a encontrar una solución. 

Está, en primer lugar, el psicólogo o gabinete de apoyo psicológico del colegio; después, el consejo escolar; hay un tutor responsable del estudiante y hay una dirección del colegio. 
Cuando el verdugo somos nosotros mismos
Detectar la violencia psicológica que ejercemos nosotros mismos de forma inconsciente no es tarea fácil, precisamente porque la ejercemos sin tomar conciencia de ello. 

Pero sí hay forma de saberlo, sobre todo después de leer las líneas anteriores, porque todo cuanto hemos dicho acerca de los signos que detectan el maltrato en la víctima, se puede aplicar a nuestras propias acciones y ver si existen personas de nuestro entorno a las que, sin darnos cuenta, estemos manipulando o agrediendo. No vamos a hablar de acoso porque es siempre consciente y dirigido a una meta también consciente. 

La mejor forma de dilucidar si nos estamos comportando con alguien como maltratadores es utilizar toda nuestra capacidad de empatía y toda nuestra humildad, ponernos en el lugar de las personas que nos rodean, cuando exista la menor sospecha de un posible maltrato, y sentir lo que nosostros sentiríamos si nos hicieran lo que nosotros estamos haciendo.

Así podemos ponernos en el lugar de nuestros hijos, de nuestros mayores, de nuestros compañeros o de nuestros familiares y analizar nuestra conducta frente a ellos. 
¿Cómo te sentaría que tus padres te dejaran los fines de semana al cuidado de alguien mientras ellos se divertían en una excursión o salían a cenar fuera? ¿Cómo te tomarías los consejos que no has solicitado sobre un asunto que sólo a ti atañe? ¿Qué te parecería si alguien te diera su visto bueno para que pienses como piensas? ¿Te gustaría que tu pareja te dijera cómo tienes que vestirte, que peinarte o que comportarte? ¿Y que te hiciera callar en público cuando tratas de dar tu opinión? 

Hay una larga lista de preguntas que podemos plantearnos. A veces somos conscientes de la hostilidad que sentimos hacia una persona, pero no del maltrato que le estamos infligiendo. Sentir hostilidad, rabia, envidia o rencor contra otros es casi siempre irremediable, porque las emociones no se someten al raciocinio. Lo que sí se puede someter al control de la razón son nuestras acciones. 


Ana Martos Rubio
Psicóloga


LA GRANDEZA DE LA MUJER

Cualquier cosa que le des a una mujer, ella hará algo fabuloso.

Dale un esperma y ella te dará un bebé…

Dale una casa y ella te dará un hogar...

Dale alimentos y ella te dará una exquisita comida...

Dale una sonrisa y ella te dará su corazón…

Ella multiplica y engrandece todo lo que le des...

Así que si le das problemas... ¡¡prepárate!!

Noche mágica


Noche Mágica - Imágenes para redes sociales

Viviendo con un alcohólico

El apoyo médico y psicológico es fundamental para poder ayudar a solucionar el difícil problema del alcoholismo en el ámbito familiar
Fundación México Unido
Lic.Salvador Beltrán.

El trato cotidiano con adictos y familiares, nos hace espablecer definiciones que, si bien no siempre resultan ciertas, en la mayoría de los casos no se equivocan. Así, como solemos decir que todo alcohólico es ingenioso y seductor, también reconocemos en la mayoría de las esposas o parejas de alcohólicos, una gran fortaleza, solidaridad, paciencia y lealtad que, en la mayoría de los casos, es traicionada por el adicto.


El último en enterarse de su adicción, es el propio adicto y cuando se entera, ya ha causado una larga cadena de daños en su entorno y quienes conviven con él, han agotado los recursos a su alcance para lograr la mejoría del enfermo.

He aquí algunos comentarios que te ayudarán, si crees que eres alcohólico/a o tu pareja es víctima del alcoholismo.

1.- El Alcoholismo es una enfermedad real sobre la que no!20se tiene control, que afecta a todos los que mantienen una relación estrecha con el enfermo. Las causas del alcoholismo no se encuentran en la debilidad de carácter, la inmoralidad, ni el deseo de herir a otros sino en problemas que pueden ir desde educativos, psicológicos, ambientales o familiares.

Investigaciones recientes, acerca de esta enfermedad, documentan infinidad de casos en los que se ha logrado la recuperación total del adicto y la de sus familiares (coadictos) a través de los programas de autoayuda basados en los doce pasos de AA y en los programas alternos para familiares (Al Anon, Al Ateen, Hijos Adultos de Alcohólicos Codependientes Anónimos) o bien, para la atención de padecimientos alternos como la neurosis y las dependencias emocionales.

Una vez que el alcohólico ha aceptado la idea de que el alcoholismo es una enfermedad, de la cual los bebedores compulsivos y los que se preocupan por ellos pueden hallar alivio, no hay razón para sentirse avergonzado/a del alcoholismo, ni razón para temerle, lo importante es buscar la solución.

2.- Es por tanto muy importante informarse de la realidad y borrar del pensamiento todo lo que se crea saber acerca del alcoholismo para que se pueda empezar un programa de aprendizaje. Si hay un servicio de información sobre alcoholismo cerca del domicilio (consulta la guía telefónica), visítenlo. Encontrarán información basada en investigaciones y experiencias. Lean todo lo que puedan sobre el tema. Pidan una lista de libros, búsquenlos y léanlos de preferencia en familia.

Asistiendo a las reuniones abiertas de AA obtendrán información directa de alcohólicos en recuperación. No teman asistir a las reuniones, ni se sientan extraños(a). Conversen con los miembros después de las reuniones. Hablen de sus dificultades con las personas que conozcas allí.

3.-Busquen ayuda ahora. No esperen a que el alcohólico busque ayuda antes de tomar una decisión en tu propio beneficio.

4.- Algunas cosas que no se deben hacer cuando el alcohólico está bebiendo, para evitar violencia y otros problemas, son:

- No lo trates como a un niño.
- No lo vigiles para saber cuánto bebe.
- No busques el licor escondido.
- No tires el licor; él siempre encontrará más.
- No lo sermonees sobre la bebida.
- Nunca discutas con él mientras está alcoholizado.
- No prediques, reproches, amenaces, castigues, regañes, ni riñas al alcohólico.

El alcohólico sufre de un sentimiento de culpabilidad, mayor de lo que podemos imaginar. Recordarle los fracasos, el abandono de la familia y amistades y las faltas, es un esfuerzo inútil que sólo empeorará la situación. Es inútil decir “si me quisieras”, prometer, coaccionar o amenazar. El alcoholismo es obsesivo por naturaleza y no se puede controlar con la fuerza de voluntad, ni con el amor a una pareja o familia.

A veces una crisis, que le permita al alcohólico/a “tocar fondo”; puede convencer al alcohólico de su necesidad de ayuda (pérdida del trabajo, accidentes, arrestos). Evita el cuidado excesivos en esos momentos. La crisis puede ser detonador de recuperación. No hagas nada por impedir que la crisis suceda. No pagues sus cheques sin fondos, ni cuentas vencidas, ni vayas con disculpas al jefe*

El sufrimiento que estás tratando de suavizar con tales acciones puede ser lo que el alcohólico necesite para darse cuenta de la gravedad de su situación. Como suele decirse, no hay mal que por bien no venga.

¿EXISTE DIOS?

Grabando en piedra

Cuenta una historia que dos amigos iban caminando por el desierto.
En algún punto del viaje comenzaron a discutir, y un amigo le dio una bofetada al otro.
Lastimado, pero sin decir nada,
escribió en la arena:

MI MEJOR AMIGO ME DIO HOY
UNA BOFETADA.

Siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse.

El amigo que había sido abofeteado comenzó a
ahogarse, pero su amigo lo salvó.

Después de recuperarse, escribió en una piedra:

MI MEJOR AMIGO HOY SALVO MI VIDA.

El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó:

-Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra.

-¿Porqué?

-El otro amigo le respondió:

-Cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo.

-Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo.
APRENDE A ESCRIBIR TUS HERIDAS EN LA ARENA Y GRABAR EN PIEDRA TUS VENTURAS.
¡¡¡QUE DIOS TE BENDIGA!!!

Los Derechos de los Niños

¿Cómo saber reconocer si estás siendo maltratada?


Suele ser difícil reconocer la situación, pensamos que lo que ocurre es normal, que son imaginaciones nuestras… así que aquí tienes unas buenas pistas para descubrir si estás siendo maltratada.
  • Eres una mujer mahtratada… cuando tu novio, marido o compañero te golpea, te insulta, te amenaza, te hace sentir humillada, estúpida e inútil.
  • Eres una mujer maltratada…si te prohibe ver a tu familia, vecinos, amigos...
  • Eres una mujer maltratada… si no te deja trabajar o estudiar.
  • Eres una mujer maltratada… si te quita el dinero que ganas o no te da lo que precisas para las necesidades básicas de la familia.
  • Eres una mujer maltratada… si te controla, te acosa y decide por ti.
  • Eres una mujer maltratada… si te descalifica o se mofa de tus actuaciones.
  • Eres una!20mujer maltratada…; si te castiga con la incomunicación verbal o permanece sordo ante tus manifestaciones.
  • Eres una mujer maltratada… si te desautoriza constantemente en presencia de los hijos, invitándoles a no tenerte en cuenta.
Toda mujer es bella
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